Cuando emprendas tu viaje hacia Itaca, ruega que tu camino sea largo, y rico en aventuras y experiencias. Ni a Lestrigones, ni a Cíclopes, ni a la cólera de Poseidón temas. No verás tales seres en tu camino, si tus pensamientos son altos, si tu cuerpo y tu alma no se dejan invadir por turbias emociones. No encontrarás a Lestrigones ni al Poseidón colérico si no los llevas en ti mismo, si no es tu espíritu quien los presenta. Ruega que tu camino sea largo, que innumerables sean las mañanas de verano que (¡con cuánta delicia!) llegues a puertos vistos por vez primera. Haz escala en los emporios fenicios, y adquiere bellas mercancías; coral y nácar, ámbar y ébano, y mil obsedentes perfumes. Adquiere cuanto puedas de esos lujosos perfumes. Visita numerosas ciudades egipcias, e instrúyete ávidamente con sus sabios. Ten siempre a Itaca presente en el espíritu. Tu meta es llegar a ella, pero no acortes tu viaje: más vale que dure largos años y que abordes al fin a tu isla en los días de tu vejez, rico de cuanto ganaste en el camino, sin esperar que Itaca te enriquezca.
Itaca te ha dado un deslumbrante viaje: sin ella, el camino no hubieras emprendido. Mas ninguna otra cosa puede darte. Aunque pobre la encuentres, no hubo engaño. Sabio como te has vuelto con tantas experiencias, comprenderás al fin qué significan las Itacas.
Constantino P. Cavafis, Poemas Completos.




3 ...comentar es de biennacidos...:
ese Ítaca soñado............
(gracias por las alas)
por los versos de cavafis..
siempre regalan plumas
para poder volar.
un abrazo.
Cierto. Gracias a tí que me dejas pasearme por tus mundos. Un abrazo.
Hola gracias por pasarte por mi blog.
Sería una buena idea lo de comentar libros, así cuando no tenga lectura y no sepa que comprar me den ideas.
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